Historia
Cuando Laura (38) llegó a la consulta, llevaba meses con dolor lumbar intermitente. Trabaja muchas horas sentada, había dejado de entrenar «por si acaso» y cada vez que se agachaba o estaba mucho rato en la misma postura, notaba esa sensación de aviso que le hacía tensarse.
Su mayor miedo era muy común: «¿Y si esto ya no se me quita?».
En la primera sesión hicimos una valoración completa: qué movimientos le molestaban, qué situaciones lo empeoraban, cómo estaba su movilidad y su control del tronco, y qué hábitos del día a día podían estar influyendo.
A partir de ahí, lo más importante fue que entendiera qué estaba pasando y qué íbamos a hacer: un plan claro, sin dramatismos y con objetivos realistas.
Combinamos terapia manual ortopédica para mejorar movilidad y reducir la sensibilidad, con un programa de ejercicio terapéutico progresivo para recuperar fuerza y confianza. Entre sesiones, ajustamos el plan según su respuesta y mantuvimos un seguimiento cercano para que no se sintiera «sola» con el proceso.
Resultado
En pocas semanas, Laura redujo claramente los episodios de dolor, volvió a moverse con más seguridad y retomó el entrenamiento con una rutina pensada para prevenir recaídas.
Qué hicimos (en sencillo)
- · Valoración + explicación clara para reducir miedo e incertidumbre.
- · Terapia manual para recuperar movilidad y aliviar molestias.
- · Ejercicio terapéutico adaptado a su caso y a su vida (trabajo de oficina).
- · Progresión paso a paso, sin «recetas» genéricas.
- · Seguimiento y ajustes según evolución.
¿Te pasa algo parecido?
Si tu dolor de espalda va y viene, o sientes que te limita y no sabes por dónde empezar, puedo ayudarte a crear un plan claro y realista.
